martes, 23 de diciembre de 2014

SUGESTIÓN



 SUGESTIÓN. Jorge Ávila.



—¿Llegó usted a verlo?

—Lo vi.

—Llegó usted a verlo entonces.

—No sabría asegurarlo.

—¿Qué oyó exactamente?

—La escoba, la escoba sin nadie.

—¿Oyó usted la escoba y nada más?

—Un ruido como de escoba.

—¿La vio usted, la escoba?

—No la vi, sólo la oí.

—¿Entonces cómo sabía que no había nadie?

—Porque sólo estaba yo y solo me sentía.

—¿Qué hora era?

—Indeterminada, en la tarde. ¿Es importante eso?

—No. No lo es. ¿Qué hizo usted con sus lágrimas de alcohol?

—Las estrangulé con dura geometría.

—¿Y dio resultado?

—A duras penas.

—¿Dónde hizo usted todo eso?

—En un rincón de mi vida. Los árboles eran de oscuro recorrido, anchurosos en su nido de existencia.

—Y sigue usted sin estar convencido de que viese al lobo...

—Ni a la bruja, ya se lo he dicho.

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